Cuestión de fe, y por qué la fe importa

Por Jim Langley

«Fe» no es una palabra que usamos a menudo en el mercado del siglo XXI, donde solo se valoran las cosas tangibles y medibles. Sin embargo, de una forma u otra, todos poseemos y ejercemos la fe. Podríamos definir la fe como «la confianza total en algo o alguien». Muchas personas limitan su confianza a lo que pueden hacer por sí mismas y depositan poca o ninguna fe en los demás. ¿Dónde colocas tu fe?

Personalmente, he descubierto que la fe en los demás, y especialmente en Dios, mi Padre Celestial, me permite vivir la vida más plenamente. Encontrar y fomentar una fe significativa puede provocar un cambio de paradigma en la forma en que abordamos cada día de nuestras vidas complejas. La vida puede ser mucho más gratificante cuando permitimos que otros entren en nuestro mundo.

En nuestra vida empresarial, es fácil enconcharse como un erizo, y no permitir que otros se nos acerquen. Cuando un erizo asume esta postura defensiva, se queda inmóvil y no puede ir a ninguna parte. He conocido a muchos ejecutivos centrados que viven a la defensiva, negándose a permitir que quienes los rodeen invadan su dominio.

Se puede obtener cierto nivel de éxito, pero están perdiendo la oportunidad de ampliar sus horizontes en gran medida. Si se abrieran y dejaran entrar a otros en su espacio, sus esfuerzos comerciales podrían ser mucho más productivos. Aparentemente temen la influencia de los demás y desean recibir todo el crédito por lo que puedan lograr.

Sin embargo, en realidad, el trabajo en equipo es fundamental en todo lo que hacemos en la vida. En Eclesiastés 4:9-10, el Rey Salomón escribió: «Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas» [NTV].

Luego concluye el pensamiento observando: «Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!» [Eclesiastés 4:12 NVI]. He adoptado esto como uno de los versículos de la Biblia en mi vida, y a lo largo de los años he visto a nuestra familia atravesar momentos muy difíciles, sabiendo que el Señor es ese «tercer hilo» que nos mantuvo fuertes a través de todo. Era fe, primero en Dios, y luego el uno en el otro.

Hay una manera correcta de vivir nuestras vidas. El apóstol Pablo proclamó: «Esa Buena Noticia nos revela cómo Dios nos hace justos ante sus ojos, lo cual se logra del principio al fin por medio de la fe. Como dicen las Escrituras: “Es por medio de la fe que el justo tiene vida”» [Romanos 1:17 NTV]. Eso se aplica a todos los aspectos de nuestra existencia en este planeta, incluido el tiempo que pasamos en el mundo empresarial y profesional. Si intentamos conducir nuestras vidas sin dejar que otros y que Dios sean parte de la ecuación, tarde o temprano nos encontraremos frustrados. Peor aún, nos daremos cuenta de que estamos fuera de la voluntad de Dios y de buscar Su propósito para nuestras vidas.

Proverbios 14:8-9 enseña: «La sabiduría del prudente es discernir sus caminos, pero al necio lo engaña su propia necedad. Los necios hacen mofa de sus propias faltas, pero los íntegros cuentan con el favor de Dios» [NVI]. Aquellos que se separan de las buenas personas que los rodean, no confían en ellos y aprecian lo que pueden contribuir, y también ignoran lo que la Palabra de Dios instruye, están en un camino que conduce a un callejón sin salida.

Están siendo engañados por la cultura egocéntrica que los rodea. Como Proverbios 27:17 afirma: «El hierro se pule con el hierro, y el hombre se pule en el trato con su prójimo» [RVC], y como Jesús dijo: «… si uno de ustedes se separa de mí, no podrá hacer nada» [Juan 15:5 TLA]. Si queremos experimentar vidas completas y satisfactorias, necesitamos dejar que otros entren en nuestros asuntos diarios. Si queremos una vida abundante, debemos dejar que Dios entre en cada uno de nuestros pensamientos, permitiéndole tomar el control de nuestras vidas. El Señor también dijo: «El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante» [Juan 10:10 NTV].

© 2020 Jim Langley ha estado escribiendo durante más de 30 años mientras trabajaba como agente de seguros de vida y salud. En los últimos años, su pasión se ha convertido en escribir sobre su relación con Dios. Su objetivo es alentar a otros a acercarse también a Él. Miembro de CBMC desde hace mucho tiempo, comenzó a escribir «Estrategias del cuarto trimestre» en 2014.

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