CADA UNO DE NOSOTROS SOMOS«INTERINOS»

Por Robert J. Tamasy

A menudo, cuando el CEO o el presidente de una compañía o una organización se va por alguna razón, un líder «interino» es designado para llenar el vacío hasta que se pueda nombrar un sucesor permanente. No importa si el ex ejecutivo se jubiló, murió, se fue para aceptar un nuevo empleo, renunció o fue despedido, alguien debe dar un paso al frente para servir provisionalmente hasta que los propietarios o la junta directiva puedan evaluar posibles candidatos para el puesto.

Solemos ver una avalancha de estos puestos «provisionales» en una temporada deportiva, por ejemplo, cuando los entrenadores sin éxito son despedidos y alguien más es designado para terminar el resto de la temporada. Y en la mayoría de los casos, después se selecciona un individuo diferente para asumir el rol de forma permanente.

En realidad, aunque seamos reacios a admitirlo, todos somos «interinos». No importa la edad que tengamos o lo bien que nos desempeñemos en nuestro trabajo, no estaremos allí para siempre. Alguien más estaba haciendo ese trabajo antes de que llegáramos, a menos de que seamos el jefe en una empresa de nueva creación, y un día nos iremos, dejando todas las responsabilidades a otra persona.

Esto puede ser una situación aleccionadora. Pienso en los periódicos en los que serví como editor, así como en mis años en CBMC, cuando era editor y director de varias publicaciones. Durante mi mandato, sentí que estaba haciendo un buen trabajo, pero incluso esos roles «permanentes» llegaron a su fin. De hecho, los periódicos que dirigí editorialmente, junto con la revista, ya no se publican, por lo que también fueron «interinos».

¿Qué vamos a hacer hoy con esto en mente? ¿Simplemente nos resignamos a una mentalidad de «hoy aquí estamos, mañana nos iremos» y nos deshacemos de nuestro trabajo un día a la vez? En su lugar, sugeriría adoptar un enfoque carpe diem: «aprovechar el día». Aprovechemos al máximo las oportunidades que se nos presenten, hagamos lo mejor que podamos y esperemos dejar las cosas mejor para aquellos que nos siguen.

El libro de Eclesiastés del Antiguo Testamento nos recuerda que todo es interino, incluso la vida misma. «En esta vida todo tiene su momento; hay un tiempo para todo: Hoy nacemos, mañana morimos; hoy plantamos, mañana cosechamos; hoy herimos, mañana curamos; hoy destruimos, mañana edificamos;  hoy lloramos, mañana reímos; hoy guardamos luto, mañana bailamos de gusto; hoy esparcimos piedras, mañana las recogemos; hoy nos abrazamos, mañana nos despedimos; hoy todo lo ganamos, mañana todo lo perdemos; hoy todo lo guardamos, mañana todo lo tiramos; hoy rompemos, mañana cosemos; hoy callamos, mañana hablamos; hoy amamos, mañana odiamos; hoy tenemos guerra, mañana tenemos paz» (Eclesiastés 3:1-8 TLA).

Después de hacer estas observaciones, el autor de Eclesiastés, el Rey Salomón, declara:«Me he fijado en la carga tan pesada que Dios ha echado sobre nosotros. ¡Pero nada nos queda después de tanto trabajar! Cuando Dios creó este mundo, todo lo hizo hermoso. Además, nos dio la capacidad de entender que hay un pasado, un presente y un futuro. Sin embargo, no podemos comprender todo lo que Dios ha hecho. Mientras tengamos vida, hagamos lo bueno y pasémosla bien. El comer y el beber, y el disfrutar del fruto de tanto trabajo, es algo que Dios nos permite. Eso lo sé muy bien, como sé también que todo lo que Dios ha hecho permanecerá para siempre; a su creación no hay nada que agregarle ni nada que quitarle; Dios lo hizo todo así para que reconozcamos su poder. Todo lo que ahora existe, ya existía mucho antes; y todo lo que habrá de existir, existe ya. Dios hace que todo vuelva a repetirse» (Eclesiastés 3:9-15 TLA).

En lugar de adoptar una actitud fatalista, podemos reconocer nuestro estado «interino» mientras nos esforzamos por hacer lo mejor para servir a nuestras organizaciones, a las partes interesadas, empleados, compañeros de trabajo, clientes y, en última instancia, a Dios. «Y todo lo que podamos hacer, hagámoslo con alegría. Vamos camino a la tumba, y allá no hay trabajo ni planes, ni conocimiento ni sabiduría» (Eclesiastés 9:10 TLA).

© 2018. Robert J. Tamasy es vicepresidente de comunicaciones para el Legado de los Líderes, Inc., una corporación de no lucrativa en Atlanta, Georgia, E.E.U.U. Bob ha escrito en su máxima expresión: La sabiduría intemporal de Proverbios para el lugar de trabajo de hoy; Los legados; y coautor con David A. Stoddard, El corazón de mentor.

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