Una filosofía a prueba de fallas para las fallas

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Por Robert J. Tamasy

Seth Godin, consultor, empresario y bloguero de negocios, hizo una pregunta a sus lectores que todos nos hemos hecho en algún momento: «¿Pero qué pasa si falla?». Godin ofreció una respuesta realista a esa siniestra posibilidad: «Tú lo quisiste». Luego hizo una pregunta aún más importante: «Después de que yo falle, ¿entonces qué?».

El fracaso es una de las grandes certezas de la vida. No todas las semillas brotan en una planta saludable y fructífera. No todas las decisiones son las correctas. Y no todos los intentos de probar algo diferente, ya sea una empresa comercial, tratar de adquirir una nueva habilidad o incluso comprar un nuevo producto, conducen al éxito. Sin embargo, el fracaso es a menudo una parte del proceso necesario para alcanzar un logro.

Como observó Godin: «Si has elegido bien, después de que fracasas estarás un paso más cerca del éxito, serás más sabio y más fuerte, y seguramente serás más respetado por todos aquellos que tienen miedo de intentarlo». La realidad es que el fracaso sólo nos revela una forma de no lograr el éxito que deseamos.

Se han contado historias sobre cómo Thomas Alva Edison realizó cientos de intentos fallidos para inventar la bombilla incandescente antes de descubrir la forma correcta de hacerlo. Si examinamos las vidas y las carreras de los ejecutivos y empresarios altamente exitosos, encontraremos que sus caminos hacia el éxito están llenos de fracasos, tiempos de desaliento, a veces incluso la bancarrota. Sin embargo, un secreto de su éxito fue que nunca dejaron de intentarlo. Se negaron a dejar que el fracaso los definiera.

Encontramos numerosos ejemplos en las Escrituras de personas que fracasaron en su camino hacia el éxito. Un caso del Antiguo Testamento fue José el hijo de Jacob, quien  puso nerviosos a sus hermanos al recordarles constantemente que él era el favorito de su padre. Fue vendido como esclavo, luego encarcelado injustamente, pero José aún fue levantado para ser el segundo al mando de Egipto. Y formuló un plan para superar una hambruna devastadora, no sólo para los egipcios sino también para su familia y, en última instancia, para el pueblo de Israel.

En el Nuevo Testamento, Pedro, uno de los discípulos más cercanos de Jesús, lo negó tres veces. Sin embargo, más tarde se convirtió en uno de los líderes de la Iglesia primitiva. Y el apóstol Pablo se transformó de un perseguidor equivocado de cristianos a otra figura central de la Iglesia del primer siglo y autor de numerosas cartas en la Biblia. Las Escrituras enseñan que el fracaso no tiene por qué ser un callejón sin salida, sino que puede ser un punto de partida. Aquí están algunos de sus principios para tratar con el fracaso:

Forme un equipo con otros. El fracaso es más fácil de soportar cuando no tiene que llevar la carga solo. «Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto».  [Eclesiastés 4:9-12 RVR].

Aprende a confiar en la fuerza de Dios. El fracaso a menudo nos enseña la importancia de confiar y depender de Dios, su fuerza y ​​sabiduría. «El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán» [Isaías 40:29-31 RVR].

Persevera ante los retos. Abandonarlo todo ante un fracaso puede impedirnos experimentar la alegría del éxito si tan solo  persistimos en nuestros esfuerzos un poco más. «Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos» [Gálatas 6:9 NTV].

© 2019. Robert J. Tamasy ha escrito Business at Its Best: Timeless Wisdom from Proverbs for Today’s Workplace; Tufting Legacies; fue coautor de David A. Stoddard, The Heart of Mentoring, y editó muchos otros libros, incluido Advancing Through Adversity de Mike Landry. El sitio web de Bob es www.bobtamasy-readywriterink.com , y su blog bisemanal es: www.bobtamasy.blogspot.com .

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