¿Se impacienta en las salas de espera?

Por Robert J. Tamasy

¿Le gusta tener que esperar? Si acaso es así, es un individuo raro. La mayoría de nosotros cree que esperar es irritante, frustrante y hasta puede dar miedo. No nos gusta esperar a que cambie un semáforo o que nos encontremos atrapados en el tráfico. Cuando alcanzar los objetivos se retrasan, nos sentimos consternados, y nos preguntamos cómo podemos acelerar el proceso. Sentarse en la sala de espera para ver a un médico o dentista puede poner a prueba los límites de nuestra paciencia.

Recientemente tuve que someterme a un procedimiento médico importante. Llegué al hospital antes de las 8:30 a.m., según las instrucciones, y me informaron que el procedimiento comenzaría a las 10:30. Pero llegaron las 10:30 y se pasaron, y mi esposa y yo seguíamos esperando. Traté de no impacientarme, pero eventualmente pregunté sobre el retraso. Al fin, el personal médico me contactó y comenzó el procedimiento, ¡pero hasta las 12:30!

Esperar es desagradable y más en un contexto laboral. Algunas veces debemos esperar a alguien antes de poder continuar con nuestra parte de un proyecto. Si necesitamos discutir un tema importante con nuestro jefe, pero no puede vernos hasta más tarde en el día. O tener que esperar por una oferta de trabajo muy deseada, puede ser agonizante.

Para aquellos que seguimos a Jesucristo, la espera es parte del plan de Dios para desarrollar el carácter y ayudarnos a crecer en nuestra fe. A veces, la única respuesta a nuestras fervientes oraciones es: «¡Espera!». Algunas personas incluso se han referido a momentos como estar en «la sala de espera de Dios».

Vemos muchos ejemplos en la Biblia de personas a las que Dios hizo esperar, aunque tenía planes especiales para ellos. Abraham y su esposa, Sara, tuvieron que esperar muchos años por el hijo que Dios les había prometido. El Señor había elegido a Moisés para sacar a los israelitas de Egipto, pero Moisés tuvo que pasar muchos años en el exilio antes de que llegara el tiempo correcto. Luego, el pueblo de Israel tuvo que «esperar» 40 años en el desierto antes de poder entrar en la Tierra Prometida.

Tarde o temprano, todos nos encontraremos en la «sala de espera» de Dios. ¿Qué deberíamos saber acerca de esperar, y qué deberíamos hacer durante estos tiempos inevitables? Las Escrituras nos ofrecen información útil:

Confíe en Aquel en quien debemos esperar. Cuando las cosas se estancan en nuestras vidas y carreras, intentamos hacer todo lo posible para que las cosas se muevan nuevamente. A veces, sin embargo, Dios quiere que simplemente esperemos y confiemos en que Él tiene el control. «¡Quédense quietos y sepan que yo soy Dios!…» [Salmo 46:10 NTV].

Hagamos todo lo que podamos, pero luego, si es necesario, esperemos. Estar en «la sala de espera de Dios» no significa necesariamente estar sin hacer nada. Significa que cuando hemos hecho todo lo que creemos que debe hacerse, debemos esperar a que Dios logre el resto. «Confía en el Señor, y practica el bien; así heredarás la tierra y la verdad te guiará. Disfruta de la presencia del Señor, y él te dará lo que de corazón le pidas. Pon tu camino en las manos del Señor; confía en él, y él se encargará de todo; hará brillar tu justicia como la luz, y tu derecho como el sol de mediodía.  Guarda silencio ante el Señor, y espera en él; no te alteres por los que prosperan en su camino, ni por los que practican la maldad» [Salmo 37:3-7,34 RVC].

Cuando Dios presione el «botón de pausa» en su vida, recurra a su fe. Cuando nos vemos obligados a esperar, podemos desanimarnos e incluso preguntarnos si Dios se ha olvidado de nosotros y de lo que necesitamos. Esta es una oportunidad para fortalecer nuestra fe en Él y ver lo que Él hará, a menudo mucho más de lo que podríamos haber imaginado. «Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar» (Proverbios 3:5-6 NTV).

© 2018. Robert J. Tamasy ha escrito Business at Its Best: Timeless Wisdom from Proverbs for Today’s Workplace; Tufting Legacies; fue coautor de David A. Stoddard, The Heart of Mentoring, y editó muchos otros libros, incluido Advancing Through Adversity de Mike Landry. El sitio web de Bob es www.bobtamasy-readywriterink.com, y su blog bisemanal es: www.bobtamasy.blogspot.com.

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