Recuperarse en los negocios y en la vida

Por Jim Langley

He  jugado al golf desde que tenía 19 años, y aún recuerdo haberme juntado con algunos amigos de la universidad para jugar mis primeros nueve hoyos sin ninguna instrucción previa sobre golf. Aunque mi primer intento fue pobre, me enganché y ese verano tomé en serio el juego.

Uno de los principales desafíos en el golf es poder «recuperarse» al exceder el par de golpes en el hoyo previo. Esto es crítico para tirar par o incluso bajo par, durante una ronda completa. En estos días, esto viene para mí más en la línea de administrar un par después de haber hecho varios bogeys seguidos, ya que mis habilidades como golfista han disminuido a medida que envejezco. Pero todavía me encanta el juego, y el poder recuperarse sigue siendo estimulante.

Por supuesto, la importancia de recuperarse no se limita al campo de golf. Todos hemos descubierto esto en el lugar de trabajo, así como en otras áreas de nuestras vidas. En los últimos 30 años, he enfrentado a mis experiencias personales que me obligaron a recuperarme de la adversidad. Siempre he descubierto, a veces en retrospectiva, que estas ocasiones memorables pueden resultar significativas para aprender a perseverar.

A menudo no hemos hecho nada para merecer las circunstancias adversas en las que nos encontramos. En el golf, a veces la pelota simplemente da un salto desafortunado en un obstáculo de agua, una trampa de arena o algún otro sitio difícil. Lo mismo es cierto para el lugar de trabajo. Es posible que hayamos hecho todo lo que pensamos que deberíamos, y sin embargo no logramos cerrar un acuerdo muy necesario. Una promoción largamente esperada va para otra persona. O la propuesta en la que dedicamos muchas horas no se recibe con el entusiasmo que esperábamos. Entonces, ¿cómo respondemos? Podemos dejarlo. Podemos revolcarnos en la autocompasión. O bien, podemos optar por recuperarnos, decididos a no dejar que ese revés nos supere.

Los discípulos de Jesús pasaron por muchas pruebas y la mayoría de ellos murieron como mártires, pero perseveraron por Cristo hasta su último aliento. Sabían cómo recuperarse de la adversidad. De hecho, Jesús les aseguró que así sería. Poco tiempo antes de su crucifixión, les dijo a sus seguidores: «Si el mundo los odia, recuerden que a mí me odió primero. Si pertenecieran al mundo, el mundo los amaría como a uno de los suyos, pero ustedes ya no forman parte del mundo. Yo los elegí para que salieran del mundo, por eso el mundo los odia. ¿Recuerdan lo que les dije? “El esclavo no es superior a su amo”. Ya que me persiguieron a mí, también a ustedes los perseguirán. Y, si me hubieran escuchado a mí, también los escucharían a ustedes» [Juan 15:18-20 NTV].

Esta es una razón por la que dos pasajes de las Escrituras se centran en cómo debemos manejar las pruebas y las adversidades que se nos presentan. El apóstol Pablo escribió: «También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor» [Romanos 5:3-5 NTV]. Pablo, bien pudo haber dicho: «Cuando lleguen tiempos difíciles, prepárense para recuperarse».

Otro apóstol, Santiago, ofreció una advertencia similar: «Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando estén pasando por diversas pruebas. Bien saben que, cuando su fe es puesta a prueba, produce paciencia.  Pero procuren que la paciencia complete su obra, para que sean perfectos y cabales, sin que les falta nada» [Santiago 1:2-4 RVC].

Dios no necesariamente está buscando mártires, sino seguidores fieles que lo coloquen a Él y a otros antes que a sus propias necesidades. Él quiere que nos recuperemos de lo que sea que nuestro enemigo espiritual nos arroje y que seamos fieles hasta el final. Él quiere que tengamos una verdadera victoria mientras lidiamos con la adversidad en este mundo. ¡Recuperarse, ya sea en el mercado empresarial o en el campo de golf, puede ser una de nuestras mayores alegrías!

© 2020, todos los derechos reservados. Jim Langley ha estado escribiendo durante más de 30 años mientras trabajaba como agente de seguros de vida y salud. En los últimos años, su pasión se ha convertido en escribir sobre su relación con Dios. Su objetivo es alentar a otros a acercarse también a Él. Miembro de CBMC desde hace mucho tiempo, comenzó a escribir «Estrategias del cuarto trimestre» en 2014.

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