ESTAR SIEMPRE LISTO PARA DAR UNA RESPUESTA

Por Robert J. Tamasy

«¿Por qué va a trabajar?» Hay muchas respuestas a esta pregunta. Obviamente, una razón, es para ganarnos la vida. Otra, si se es lo suficientemente afortunado, es para  dedicarse a una profesión u oficio que disfruta y encuentra gratificante. Nuestro trabajo puede beneficiar a otros a través de los productos y servicios que podemos ofrecer. Pero para otros, el trabajo sirve como una actividad que ocupa el tiempo entre los fines de semana.

Podríamos pensar en otras razones para ir a trabajar. Pero, ¿con qué frecuencia comenzamos nuestro día de trabajo con la actitud de que estamos allí como representantes de Jesucristo, aún si no somos empleados de una iglesia, de alguna organización cristiana sin fines de lucro o incluso si no estamos en una compañía cuyos dueños son seguidores de Jesús?

Esta razón puede no estar siempre presente en nuestras mentes, aunque debería ser así. Colosenses 3:23 nos dice: «Hagan lo que hagan, hagan su trabajo como para el Señor…». Y podemos mostrar esto a través de la diligencia y calidad con que realicemos nuestros trabajos. Pero también debemos reconocer que a través de nuestro trabajo podemos tener oportunidades para encontrar personas que quieran saber más acerca de Él. Luego entonces, tenemos que estar preparados.

Tomás, un amigo mío, es gerente general de una maquiladora. No hace mucho, lo visitó un importante cliente extranjero en visita de negocios; y vio que Tomás distribuía algunos boletos a los trabajadores en la planta y le preguntó: «¿Qué es eso?» Al enterarse de que las entradas eran para un evento en la iglesia de Tom, donde un orador hablaría de su fe en Jesucristo, el cliente se llenó de preguntas.

Una por una, Tomás fue respondiendo a las preguntas de su visitante con sensibilidad y amabilidad. El cliente explicó que su esposa era seguidora de Cristo, pero en su país de origen la mayoría de la gente abraza una religión diferente. Mientras Tomás daba respuestas, el visitante frecuentemente expresaba asombro al comentar: «¡Nunca nadie me dijo nada como eso!». O, «Nunca lo escuché explicado de esa manera». Eso los llevó a más conversaciones durante los días siguientes.

Cuando Tomás me contó esta historia, admitió que no esperaba esta oportunidad para hablar sobre su fe en Jesús. Pero estaba claro que entendía su responsabilidad de no sólo de servir a su compañía y clientes lo mejor que podía, sino también de servir y representar al Señor. Estaba siguiendo 2 Timoteo 2:15, que instruye: «Haz tu mejor esfuerzo para presentarte a Dios como alguien aprobado, un trabajador que no necesita avergonzarse y que maneja correctamente la palabra de verdad». Tom también estaba aplicando dos principios claves para comunicar su propia fe a los demás:

Esté siempre listo para responder. Las oportunidades de hablar con otros sobre Jesucristo a menudo llegan de manera sorprendente. Entonces ayuda esperar lo inesperado. «Si alguien les pregunta acerca de la esperanza que tienen como creyentes, estén siempre preparados para dar una explicación…» (1 Pedro 3:15 NTV).

Busque la sabiduría para responder adecuadamente. No existe un «molde» para el evangelismo personal. Requiere sabiduría, y confiar en la dirección de Dios, en qué decir y cómo decirlo apropiadamente, para adaptarse a la situación específica. «Compórtense sabiamente con los que no creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno. Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno» (Colosenses 4:5-6 NVI).

© 2018. Robert J. Tamasy ha escrito Business at Its Best: Timeless Wisdom from Proverbs for Today’s Workplace; Tufting Legacies; fue coautor de David A. Stoddard, The Heart of Mentoring, y editó muchos otros libros, incluido Advancing Through Adversity de Mike Landry. El sitio web de Bob es www.bobtamasy-readywriterink.com , y su blog bisemanal es: www.bobtamasy.blogspot.com .

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