ESTANDO «AQUÍ PARA SERVIR»

Por Jim Langley

Durante casi 20 años, he firmando mis cartas y correos electrónicos con la frase «Aquí para servir». Esto comenzó cuando anticipé que presidiría un Club Kiwanis de más de 70 miembros. Quería comunicarle a nuestra membresía lo que creía sobre nuestro papel dentro de la organización de servicio.

Sentí que el lema «Aquí para servir» explica por qué nos reunimos como un grupo de trabajadores comunitarios, tratando el bienestar de los jóvenes en nuestra comunidad. Encontré que este eslogan también se ajustaba a mi modelo comercial, ya que consideraba que se basaba más en el servicio que en las ventas. Una vez que se realiza una venta, debe haber un compromiso a largo plazo para atender las necesidades del cliente. El sitio de Internet de mi empresa incluso se abre con la frase «¡Aquí para servir!».

Luego tuve una epifanía. Gran parte de mi correspondencia por correo electrónico no tenía nada que ver con negocios o Kiwanis, sin embargo, me encontré usando la misma frase para mis correos electrónicos personales. Esto me llevó a considerar lo que estaba transmitiendo a través de esta forma única de finalizar todas mis comunicaciones escritas.

Me di cuenta de que estaba comunicando mi deseo de servir a Dios en todos mis negocios y tratos personales. Esta frase se ha convertido en un recordatorio constante para mí sobre lo que es realmente importante en lo que hago y lo que soy. La idea del «liderazgo de servicio» ha estado con nosotros en el mercado al menos desde 1977, cuando Robert K. Greenleaf, un ejecutivo jubilado de AT&T, presentó este concepto en su libro, Servant Leadiship [obra publicada en inglés, que traduce «Liderazgo de Servicio»].

Sin embargo, servir como líder se remonta mucho más atrás. Los relatos bíblicos nos muestran el maravilloso ejemplo que Jesucristo dio a sus discípulos y a todos los que lo siguieron desde entonces.

Juan 13 dice que Jesús se quitó la vestimenta exterior y se envolvió una toalla alrededor de la cintura antes de la fiesta de la Pascua. Procedió a lavar los pies de todos Sus discípulos, y les explicó: «Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Ciertamente les aseguro que ningún siervo es más que su amo, y ningún mensajero es más que el que lo envió. ¿Entienden esto? Dichosos serán si lo ponen en práctica» (Juan 13:15-17 NVI).

En otro momento, Jesús les dijo a sus seguidores: «Yo, el Hijo del hombre, soy así. No vine a este mundo para que me sirvan, sino para servir a los demás. Vine para liberar a la gente que es esclava del pecado, y para lograrlo pagaré con mi vida» (Marcos 10:45 TLA). Incluso como Dios encarnado, estaba dispuesto a servir humildemente a los demás.

Las últimas dos décadas de esforzarme por servir a Dios y a otros me han enseñado una verdad notable. El Señor está complacido con nuestra actitud de siervo y bendecirá más de lo que podríamos imaginar. Sin duda, más de lo que merecemos. Sin embargo, advierto en contra de considerar esto una estrategia para obtener éxito o ser reconocido por lo que hacemos. Mucho de lo que hacemos por otros puede pasar desapercibido. Lo que importa es confiar en nuestras acciones, agradar a Dios y brindar ayuda oportuna a los demás en su momento de necesidad.

Nuestro enfoque en los negocios está a menudo en nuestras habilidades, pero a medida que nos comprometemos a servir a los demás, el enfoque de Dios está en nuestra disponibilidad. ¿Está dispuesto a estar disponible para lo que sea y para quien Dios ponga en su camino?

Esté preparado: algunas de las circunstancias que enfrenta pueden no ser las que tenía en mente. Necesitamos estar atentos a cualquier oportunidad de servir, sabiendo que si no lo hacemos, perderemos maravillosas bendiciones. Al servir a los demás, también servimos a nuestro Señor. ¡Debemos valorar el hecho de que estamos providencialmente aquí para servir!

Jim Langley ha estado escribiendo durante más de 30 años mientras trabajaba como agente de seguros de vida y salud. En los últimos años, su pasión se ha convertido en escribir sobre su relación personal con Dios; su objetivo es animar a otros a acercarse a él también. Miembro desde hace mucho tiempo de CBMC, comenzó a escribir “Estrategias del Cuarto Tiempo” en 2014.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.