¿Es verdad que el dinero puede comprar felicidad?

Por Jim Mathis

Recientemente escuché de una persona que se ganó la fenomenal cantidad de mil millones de dólares en una lotería, y me pregunté: «Hasta cuándo será feliz esa persona?». ¿La abrumadora realidad de cómo manejar su nueva vida le dará felicidad o le impondrá un gran peso de responsabilidad y un cambio profundo?

Generalmente, las personas que tienen recursos económicos limitados piensan que el dinero puede traer felicidad. Sin embargo, muchas personas han descubierto que tener mucho dinero puede hacer que algunas partes de sus vidas sean más fáciles, pero la experiencia de una mayor felicidad no siempre viene con un mayor saldo bancario.

Las investigaciones han demostrado que una vez que se cubren las necesidades básicas de la vida, existe un nivel financiero óptimo donde la felicidad alcanza su punto máximo. Por debajo de ese nivel ideal de recursos monetarios, tener un poco más aliviaría el estrés y proporcionaría un poco más de satisfacción. Tener ingresos por encima de esa cantidad, sin embargo, no garantizan una mayor felicidad. De hecho, a menudo tienen un efecto contrario.

Comprar y poseer cosas, como más ropa, casas más grandes o una colección de automóviles de lujo, no trae felicidad, según se ha demostrado en diversos estudios. De hecho, pueden aumentar el estrés de una persona: responsabilidad no deseada, costos de mantenimiento, incluso preocupaciones por perderlos o tener que protegerlos de daños. En muchos casos, podemos decir que «menos es más». El escritor del Antiguo Testamento lo dijo bien: «Cuanto más tengas, más se te acercará la gente para ayudarte a gastarlo. Por lo tanto, ¿de qué sirven las riquezas? ¡Quizás solo para ver cómo se escapan de las manos!» [Eclesiastés 5:11 NTV].

Lo que se puede comprar con dinero es la capacidad de elegir. Nos permite identificar lo que realmente nos trae felicidad, junto con la esperanza de obtenerla realmente. Para muchas personas, entre los mejores usos del dinero se encuentran los viajes y las experiencias compartidas. Tomar unas vacaciones, planificar un viaje y alejarnos de la rutina diaria puede tener efectos muy positivos en nuestro estado de ánimo. Además, tener la oportunidad de pasar tiempo con las personas que más amamos, haciendo cosas que hacen recuerdos que duran toda la vida, puede traer mucha felicidad.

El dinero también puede «comprar» tiempo: pagarle a la gente para que haga tareas que toman mucho tiempo y que no disfrutamos o que no hacemos bien puede traer felicidad, liberándonos de tener que realizar esas responsabilidades. Por ejemplo, tener a alguien que corte el césped o contratar un servicio de jardinería puede ganar tiempo y, por lo tanto, aumentar la felicidad al permitir que las personas dediquen sus horas a hacer las cosas que más disfrutan. Sería prudente gastar nuestro dinero para ganar tiempo: tiempo con amigos, tiempo para disfrutar de los pasatiempos y tiempo para hacer todas las cosas que realmente queremos hacer.

En uno de sus sermones, Jesucristo advirtió: «No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar. Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón» [Mateo 6:19-21 NTV].

Al escribirle a su protegido, Timoteo, el apóstol Pablo también señaló otra fuente de riqueza que no se puede medir con una cuenta bancaria o una cartera de inversiones: «A los ricos de este siglo mándales que no sean altivos, ni pongan su esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Mándales que hagan el bien, y que sean ricos en buenas obras, dadivosos y generosos; que atesoren para sí mismos un buen fundamento para el futuro, que se aferren a la vida eterna» [1 Timoteo 6:17-19 RVC]. Hay mucha sabiduría en esta declaración.

Preguntas de reflexión / debate

1. En tu opinión, ¿puede el dinero comprar la felicidad? Si es así, ¿de qué manera? ¿Cuáles son algunas de las cosas que no se pueden adquirir con dinero?

2. A la mayoría de nosotros, de una forma u otra, nos atraen las cosas materiales: ropa, automóviles, nuevos dispositivos tecnológicos como televisores, computadoras y teléfonos inteligentes. ¿Qué problemas podrían resultar de la búsqueda excesiva de tales cosas?

3. ¿Cuál es tu reacción a la idea de usar dinero para «ganar» tiempo? ¿Eso tiene sentido para ti? ¿Por qué si o por qué no?

4. ¿Cómo puedes ser generoso y estar dispuesto a compartir tus recursos financieros y materiales trayendo felicidad y satisfacción?

NOTA: Si tienes una Biblia y te gustaría leer más, considera los siguientes pasajes:

Proverbios 11: 24-28, 15:16, 18:11, 23: 4-5, 28:22; Mateo 6: 24-34; 2 Corintios 9: 6-11

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