ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Por Rick Boxx

Mientras estuve en sociedad con un mi amigo Jerry, en una consultoría, él compartió una visión con Tom, quien era uno de nuestros clientes. Jerry hizo una observación simple, pero profunda: «El éxito es el más grande impedimento para la grandeza».

Jerry explicaba, que en una serie de eventos, no es raro que los líderes crean que los logros son debido a su brillo profesional. Y como resultado, comenzar a asumir que su éxito es perpetuo. Piensan que las decisiones que se toman siempre producirán más éxito. Sin embargo, al venir los cambios en las condiciones y los mercados, las personas exitosas pueden dejar de serlo, si no están constantemente comprendiendo los tiempos, reconociendo los cambios importantes y haciendo las adaptaciones consecuentes.

Hoy en día, pareciera que la única cosa que es invariable es la realidad de que las cosas pueden cambiar, y frecuentemente lo hacen, y a veces a una velocidad increíble. En el caso de que su estado actual sea una excelente estrategia, si trata de no cambiar por mucho tiempo, verá cómo lo deja atrás su competencia.

Los cambios —desde luego— no son algo nuevo; sin embargo, la tecnología y las comunicaciones han desempeñado un papel importante para acelerar el ritmo y propiciar el avance actual. La Biblia nos da algunas consideraciones sobre el cambio, y la importancia de nuestra voluntad para responder con eficacia.

En el libro de 1 Crónicas encontramos una interesante recopilación de los grandes hombres que se unieron a David en su batalla contra Saúl. Leemos acerca de los hombres de Isacar  «…Todos estos hombres entendían las señales de los tiempos y sabían cuál era el mejor camino para Israel» (1 Crónicas 12:32 NTV). Ellos eran astutos observadores de lo que ocurría alrededor de ellos, buscaban discernir lo mejor para responder a las circunstancias cambiantes.

En el viejo libro de la sabiduría, Eclesiastés, también vemos la inevitabilidad del cambio. El primer versículo del tercer capítulo empieza diciendo: «Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo». Eso nos enseña que los cambios son en muy diversas maneras. Luego continúa diciendo:

«Un tiempo para nacer y un tiempo para morir. Un tiempo para sembrar y un tiempo para cosechar. Un tiempo para matar y un tiempo para sanar. Un tiempo para derribar y un tiempo para construir. Un tiempo para llorar y un tiempo para reír. Un tiempo para entristecerse y un tiempo para bailar. Un tiempo para esparcir piedras y un tiempo para juntar piedras. Un tiempo para abrazarse y un tiempo para apartarse.  Un tiempo para buscar y un tiempo para dejar de buscar. Un tiempo para guardar y un tiempo para botar.  Un tiempo para rasgar y un tiempo para remendar. Un tiempo para callar y un tiempo para hablar»  (Eclesiastés 3:2-7).

Al enfocarnos en nuestro trabajo, formulando planes, desarrollando estrategias, entendiendo proyectos y evaluando resultados, seremos beneficiados al tener presente la forma de ser de los hombres de Isacar, que constantemente estudiaban y entendían los tiempos.

Al mismo tiempo, los líderes de excelencia saben entender las diferencias y saben que estar dispuestos a cambiar su criterio no exige cambiar o comprometer sus valores. Aquellos que son constantes, son como un faro en los mares de cambio.

Copyright 2018, Unconventional Business Network (anteriormente Integrity Resource Center, Inc). Adaptado con permiso de “Integrity Moments with Rick Boxx”, un comentario sobre cuestiones de integridad en el lugar de trabajo desde una perspectiva cristiana. Para obtener más información sobre su ministerio o suscribirse a los Integrity Moments diarios de Rick, visite www.unconventionalbusiness.org. Su último libro e inspiración para su nuevo nombre de ministerio, Unconventional Business, proporciona “Cinco claves para hacer crecer el negocio a la manera de Dios”.

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