Enfocándose en el regalo y en quién lo da


Por Robert J. Tamasy

Muchos consideran a la Navidad como una celebración solemne del nacimiento de Jesucristo, la llegada de Dios a la tierra en forma humana. La mayoría de nosotros, hasta cierto punto, vemos la Navidad como un momento para hacer regalos y para recibir regalos. Sin embargo, pocos pensamientos, se dedican a aquellos que realizan los regalos. Tal vez eso debería cambiar.

Con la llegada de otra Navidad en un abrir y cerrar de ojos, la mayoría estamos llenos de expectativas. Estas expectativas, por supuesto, se basan en cómo percibimos estas celebraciones anuales. Para muchos, marca el final del año calendario, un tiempo para fiestas y eventos de la época, y tal vez la oportunidad de tomar un receso de las demandas diarias del trabajo. Para algunos, la Navidad es una molestia, una interrupción innecesaria de la «vida cotidiana». Tales personas se identifican con el Sr. Scrooge, la estrella del clásico de Charles Dickens, Un cuento de Navidad, que expresaba: «¡Sería mejor estar muerto!» a todos los que se atrevían a exhibir un espíritu festivo.

Porque en su corazón, la Navidad es tanto el regalo como el regalador. Un pasaje bíblico muy conocido nos dice: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» [Juan 3:16 RVR]. En este versículo único leemos acerca del donante, Dios el Padre y el regalo, Jesucristo el Hijo.

Es sorprendente que un solo evento, el nacimiento de un bebé en una remota ciudad llamada Belén, haya tenido un impacto mundial tan duradero. En muchas naciones, en todos los continentes, el nacimiento de Jesús se celebra de diversas maneras. Las tradiciones sobre cómo se observa el día difieren de una cultura a otra, pero todas giran en torno a una declaración singular: «Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» [Juan 1:14 NVI].

Este «verbo», es decir Jesús [la palabra de Dios hecha carne] pasó a vivir una vida ejemplar, sin pecado; enseñó principios que funcionan independientemente de los sistemas personales de creencias; padeció en una cruz, al recibir la pena de muerte que merecíamos nosotros por todas nuestras fallas, luego se levantó de entre los muertos, demostrando no sólo la victoria sobre la muerte sino también ofreciendo vida eterna a cualquiera que aceptara este regalo único: «Pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios» [Juan 1:12 NTV]. Otro pasaje expresa: «Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor» [Romanos 6:23 NTV].

Así vemos una clara distinción. Cuando recibimos regalos durante la temporada de Navidad, o los damos, nuestro enfoque está en los regalos. «¿Qué recibiré?» O, «¿Les gustará lo que les estoy dando?». El regalo central y original de la Navidad, el Hijo de Dios, también nos alienta a concentrarnos en el Dador, cuyo increíble regalo de perdón por nuestros pecados refleja su amor, gracia y misericordia, lo cual está disponible para todos los que recibirían este regalo ofrecido gratuitamente para ellos.

Pero este regalo va mucho más allá del perdón, porque también nos brinda la oportunidad de una nueva vida, un nuevo comienzo. Como el apóstol Pablo expresó: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» [2 Corintios 5:17 RVR].

Esta Navidad, en medio de las festividades, de compartir la buena comida, de disfrutar del tiempo con la familia y los amigos, de intercambiar regalos, y para muchos de nosotros, una reunión en la iglesia de celebración, espero que también tenga tiempo para reflexionar; para reflexionar sobre la benevolencia de El Dador, así como la llegada del Regalo.

 © 2018. Robert J. Tamasy ha escrito Business at Its Best: Timeless Wisdom from Proverbs for Today’s Workplace; Tufting Legacies; fue coautor de David A. Stoddard, The Heart of Mentoring, y editó muchos otros libros, incluido Advancing Through Adversity de Mike Landry. El sitio web de Bob es www.bobtamasy-readywriterink.com , y su blog bisemanal es: www.bobtamasy.blogspot.com 

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