El desafío de hacer negocios… Por fe

Por Robert J. Tamasy

La fe es un concepto interesante y una realidad desafiante. Cuando participamos en un evento de adoración a Dios, la fe parece tan simple. Cantamos canciones que afirman nuestra fe en Dios. Repetimos declaraciones de fe que datan de siglos. Escuchamos mensajes espirituales edificantes que nos recuerdan promesas bíblicas que podemos abrazar por fe. Pero luego llega el lunes y nos encontramos en el lugar de trabajo. Entonces, ¿qué tan simple es la fe?
A lo largo de los años, me he encontrado con muchas personas que expresan y demuestran mucha fe en entornos espirituales, pero parecen abandonar sus creencias en el llamado «mundo secular». Algunas tradiciones de la iglesia incluso nos han enseñado que hay una división entre lo sagrado y lo secular, pero las Escrituras no hacen tal afirmación. De hecho, en la carta a los Colosenses, Pablo nos instruye audazmente: «Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo» [Colosenses 3:23 NVI]. La fe no debe limitarse a un día a la semana.
Pero seamos realistas. En medio de los reveses empresariales, ya sea al no conseguir un contrato importante, no poder cerrar una venta muy anticipada, luchar para cumplir con un plazo o no recibir una promoción muy deseada, nuestra fe en Dios y Su dirección podría no parecer tan fuerte como pensamos que era mientras estábamos en un ambiente seguro y de adoración. Entonces nos enfrentamos a un dilema, porque como dice Santiago: «Como pueden ver, la fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil» [Santiago 2:17 NTV].
Cuando pienso en las personas de fe, una que me viene a la mente es George Muller (1805-1898), que se ocupó de más de 10,000 huérfanos a lo largo de su vida, y estableció 117 escuelas que ofrecían educación cristiana a más de 120,000 niños. Lo que me destaca no es sólo el trabajo humanitario de base cristiana en el que invirtió su vida, sino también la fe fuerte que guió sus acciones todos los días.
Citando el impacto de la fe en su trabajo, Muller escribió: «Confiar en el Señor por el suministro de mis necesidades temporales me impide tener pensamientos ansiosos como: “¿Durará mi salario y tendré suficiente para el próximo mes?”. En esta libertad soy capaz de decir: “Mi Señor no está limitado. Él conoce mi situación actual y puede proporcionar todo lo que necesito. En lugar de causar ansiedad, vivir solo por fe en Dios mantiene mi corazón en perfecta paz”».
¿Esta es la actitud que toma al pensar en sus necesidades diarias, ya sea en el trabajo, en su familia o por otros asuntos personales? Tal vez nos ayude a considerar algunas de las cosas que la Biblia nos dice acerca de lo que podría denominarse «fe activa»:
¿Qué es la fe realmente? La fe en Dios, su dirección y provisión no son tangibles, sino más bien una seguridad confiada, o una sincera expectativa, de que lo que ha prometido se cumplirá. «La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver» [Hebreos 11:1 NTV]. Otra traducción de este versículo dice: «Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve» [NVI]. Otro pasaje, Romanos 8:24, conecta la fe con la esperanza: «…Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza, porque ¿quién espera lo que ya está viendo?» [RVC].
La acción es evidencia de fe. La fe podría llamarse «creencia en la acción», como un niño que, con confianza, salta a los brazos de un padre en una piscina, seguro de que no lo dejarán caer al agua. Se podría decir, sin acción, sin fe real. «…¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe si no lo demuestra con sus acciones? ¿Puede esa clase de fe salvar a alguien? Ahora bien, alguien podría argumentar: “Algunas personas tienen fe; otras, buenas acciones”. Pero yo les digo: “¿Cómo me mostrarás tu fe si no haces buenas acciones? Yo les mostraré mi fe con mis buenas acciones”» [Santiago 2:14,18 NTV].

© 2018. Robert J. Tamasy ha escrito Business at Its Best: Timeless Wisdom from Proverbs for Today’s Workplace; Tufting Legacies; fue coautor de David A. Stoddard, The Heart of Mentoring, y editó muchos otros libros, incluido Advancing Through Adversity de Mike Landry.

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