Dentro de 10 años, ¿quién lo recordará?

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Por Robert J. Tamasy

Uno de los clichés más profundos que he escuchado es tan simple, que es fácil de ignorar: «La fama es fugaz». Pero, piénselo: un músico graba una melodía de éxito que se eleva hasta la cima de las listas de ventas, pero la siguiente canción nunca despega. Años más tarde, la «maravilla de hit» ya no aparece en la lista de «quién es quién» de personas famosas; en su lugar, podría encontrarlo relegado a la lista de los «¿Y quién es él?».

Los candidatos se postulan para un cargo político importante, incluso para presidente. Cuando pierden la elección, pronto se olvidan. Muchos de nosotros olvidaremos a los que alguna vez buscaron un cargo público.

Patrick Morley, orador y autor de «El hombre Frente al Espejo» y otros libros reflexivos, se refirió a esto hace algún tiempo cuando escribió: «Esta mañana estaba tratando de recordar el nombre del enormemente exitoso hombre de negocios y filántropo icónico de Tampa (Florida, EE. UU.); aquel que una vez fue dueño de los Bucaneros de Tampa (equipo de fútbol profesional de esa ciudad), y no lo recordé. Su nombre estaba constantemente en las noticias. Era mucho más conocido de lo que usted o yo lo seremos alguna vez, pero 10 años después de la última vez que lo escuché nombrar, ya ni siquiera lo recuerdo. Y hay muchos más como él». Sin duda es cierto que el camino entre la fama y la oscuridad puede ser muy corto.

Morley luego planteó la pregunta: «¿Quién se acordará de su nombre 10 años después de su fallecimiento?». Cuando consideramos a todas las personas que alguna vez alcanzaron la fama y la aclamación, cuyos nombres estuvieron en boca de todos, solo para desaparecer en el olvido, ¿no hace que la pregunta de Morley cobre relevancia y valga la pena que nos la hagamos a nosotros mismos?

El problema fundamental no es cómo lograr una notoriedad duradera. Más bien, es lo que deberían ser nuestras prioridades para que cuando finalice nuestro tiempo en esta vida, el impacto de lo que hicimos, haciendo que el legado que hemos establecido continúe a través de las vidas de otras personas. Podemos buscar riqueza, establecer objetivos comerciales elevados, luchar por el reconocimiento y estatus, o perseguir cualquier número de sueños de por vida. Pero si no hemos tenido un impacto positivo y significativo en las vidas de las personas que nos encontramos día a día, en última instancia, nada más importará.

Considere la vida de Jesucristo. Su ministerio formal en la tierra duró solo tres años. Durante ese lapso, Él tocó miles de vidas, pero lo más importante es que Jesús invirtió muchas horas en enseñar y discipular a un puñado de hombres de diversos orígenes. Estos no eran hombres egresados de alguna afamada universidad, o altos ejecutivos de empresa, o ciudadanos de la élite de su época. Sin embargo, 2,000 años después, el impacto en sus vidas, podemos verlo en millones de personas alrededor del mundo.

El apóstol Pablo ofreció esta perspectiva: «Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día. Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades! Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre» [2 Corintios 4:16-18 NTV].

Así que volvemos a hacer la pregunta: ¿Quién recordará su nombre 10 años después de su muerte? Ninguno de nosotros, por supuesto, se acercará al impacto de Jesucristo, el Hijo de Dios. Pero podemos estar involucrados en Su obra eterna, la que cambia la vida desde lo más profundo, durante los años fugaces que nos quedan. El misionero británico C.T. Studd lo dijo bien en un poema: «Solo una vida, pronto pasará, solo lo que se haga por Cristo durará». ¿En pos de qué va en su vida que durará por toda la eternidad?

© 2019. Robert J. Tamasy ha escrito Business at Its Best: Timeless Wisdom from Proverbs for Today’s Workplace; Tufting Legacies; fue coautor de David A. Stoddard, The Heart of Mentoring, y editó muchos otros libros, incluido Advancing Through Adversity de Mike Landry. El sitio web de Bob es www.bobtamasy-readywriterink.com , y su blog bisemanal es: www.bobtamasy.blogspot.com .

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