Cuando el fracaso se convierte en éxito

Por Rick Boxx

Cuando iniciaba mi práctica como consultor comercial, presenté una propuesta para un proyecto de consultoría para un prestamista hipotecario llamado Tom. Durante una entrevista de seguimiento, le expliqué acerca de mi enfoque bíblico para la consulta, la mirada de Tom de repente se enfrió. Nuestra discusión y la reunión llegaron a un abrupto final. Claramente, Tom no apreciaba la perspectiva que estaría usando. No hace falta decir que no obtuve el proyecto.

Como todavía era bastante nuevo como consultor, atribuí ese hecho a mi fracaso. Me preguntaba cómo podría haber manejado la reunión de manera diferente, pero no me arrepiento de haberle contado de mis creencias y la forma en que influyeron en cómo abordaría los problemas en su negocio. Como escribió el apóstol Pablo: «Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…» [Romanos 1:16 RVR].

También sabía que si no compartíamos el mismo sistema de valores y las mismas motivaciones, de todos modos habríamos fallado al intentar trabajar juntos. Una de las advertencias más prácticas de la Biblia que se relacionan con el mercado se encuentra en 2 Corintios 6:14, que advierte: «No se asocien íntimamente con los que son incrédulos. ¿Cómo puede la justicia asociarse con la maldad? ¿Cómo puede la luz vivir con las tinieblas?». Esto no significaba que debía juzgar a Tom y sus propios valores, pero me recordó que no podríamos luchar por los mismos objetivos.

Lo que había percibido como un fracaso resultó ser todo menos eso. Aproximadamente dos años después, el hermano de Tom me informó que cuando decidió no utilizar mis servicios de consultoría, Tom contrató a otra persona que robó $40,000.00 de su compañía. ¡Obviamente, la otra persona no compartía mi perspectiva bíblica sobre cómo operar un negocio!

Esa experiencia lanzó a Tom en un viaje espiritual, uno que finalmente resultó en que su vida se transformara totalmente por una relación con Jesucristo. Lo que había percibido como un fracaso se convirtió en el éxito de Dios.

Historias como ésta no son inusuales. Los vemos con frecuencia en la Biblia. Por ejemplo, después de que Moisés inicialmente le pidió a Faraón que liberara a los israelitas de la esclavitud, Moisés se sintió como un fracaso cuando Faraón se negó. Sin embargo, en Éxodo 11:9 descubrimos que el Señor le había dicho a Moisés de antemano: «Para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto, el faraón no les va a hacer caso» [RVC].

Lo más importante no es si experimentamos los resultados que esperábamos, sino el que sigamos siendo obedientes al Señor, incluso si eso significa no lograr nuestras propias metas y objetivos. La obediencia a Dios es un éxito, incluso si se ve por primera vez como un fracaso, y Él se deleita en demostrar cómo puede convertir el fracaso aparente en éxito más allá de nuestras mayores esperanzas.

El libro de Proverbios tiene mucho que decirnos sobre esto. Por ejemplo, Proverbios 16:3 ofrece este aliento: «Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito» [NTV]. Esto no necesariamente significa que las cosas saldrán como esperamos, pero al final, Dios nos otorgará el éxito, a veces más allá de nuestras esperanzas.

También nos aconseja no sorprendernos cuando el Señor modifique nuestros planes: «Podemos hacer nuestros planes, pero el Señor determina nuestros pasos» [Proverbios 16:9 NTV]. Otro versículo dice: «Los pasos del hombre los dirige el Señor. ¿Cómo puede el hombre entender su propio camino?» [Proverbios 20:24 NVI]. Podemos confiar en que nuestro Padre conoce lo que es mejor para nosotros.

© 2020, Red de negocios no convencionales Adaptado con permiso de «Integrity Moments with Rick Boxx», un comentario sobre cuestiones de integridad en el lugar de trabajo desde una perspectiva cristiana. Para obtener más información, visite www.unconventionalbusiness.org. Su último libro, Unconventional Business, ofrece «Cinco claves para hacer crecer un negocio a la manera de Dios».

CBMC INTERNACIONAL: Jim Firnstahl, Presidente

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